Animales, sus derechos básicos

A lo largo de los años la relación con los animales se fue modificando, pero hay pautas que deben cumplirse para garantizar el bienestar animal.

Los animales silvestres y las mascotas son dos cosas totalmente distintas, los primeros viven en libertad y son capaces de desarrollarse y sobrevivir en su propio hábitat, conseguir alimento, reproducirse y defenderse sin la intervención del hombre. La mascota es un animal doméstico del que a través de la selección artificial, se han resaltado ciertas características deseadas (tamaño, docilidad, producción láctea, etc) y que, por lo general, ha coevolucionado con el hombre.

Dentro de este segundo grupo encontramos a los animales de compañía. Estos, no son conservados para traer beneficios económicos o alimenticios, aunque sí beneficios personales. Las vacas, caballos, ovejas, cabras, camélidos sudamericanos (llamas, alpacas, vicuñas, guanacos) cerdos, gallinas, perros y gatos han sido domesticados por los humanos para ayudarlos en las distintas actividades, desde labrar la tierra en un campo, pasando por vestirnos con sus lanas y pieles hasta brindarnos compañía y alimentos.

En Inglaterra, luego de la publicación de un libro llamado ANIMAL MACHINES (Máquinas Animales) escrito por Ruth Harrison en 1964, surgió el concepto de bienestar animal. Harrison describe la manera injusta en la cual los animales eran criados en producciones que aumentaban en escala y mecanización, al comienzo del movimiento de  la agricultura intensiva. Este movimiento, si bien prometía progreso, en realidad empeoró las condiciones  de vida para los animales domésticos.

La publicación de este libro trajo tanto revuelo en la opinión pública que un año después, el gobierno del Reino Unido encargó al profesor Brambell la investigación sobre el bienestar de los animales en cría intensiva. Las primeras directrices del comité Brambell en 1967  sobre las “libertades” que un animal de granja debía poseer, eran tan básicas como : voltearse, cuidarse corporalmente, levantarse, echarse, estirar los miembros.

Por suerte mucho camino hemos andado desde entontes y si bien por ejemplo, para la ley  un animal es el equivalente a un mueble, hay mucha gente que realmente se preocupa y trabaja para ir adaptando las libertades de los animales a medida que avanza la ciencia.

Como bien sabemos, no solo hay que tener en cuenta el cuidado corporal de nuestras mascotas, ya que el aprendizaje y las experiencias vividas los marcan tanto como a nosotros. Es por eso que las 5 libertades del Bienestar Animal, por la FAWC (cuyas siglas significan Consejo de Bienestar de  los Animales de Granja) evolucionaron a:

1-LIBERTAD DE HAMBRE, SED Y MALNUTRICIÓN, por acceso a agua fresca y a una dieta que mantenga plena salud y vigor.

2-LIBERTAD DE INCOMODIDAD, proveyendo un apropiado ambiente, incluyendo refugio y una confortable zona de descanso.

3-LIBERTAD DE DOLOR, HERIDA Y ENFERMEDADES, mediante prevención o diagnóstico rápido.

4-LIBERTAD PARA EXPRESAR SU COMPORTAMBIENTO NORMAL, proveyendo suficiente espacio, instalaciones apropiadas y compañía de animales del mismo tipo.

5-LIBERTAD DE MIEDO Y AFLICCIÓN, proveyendo condiciones que eviten el sufrimiento animal.

Esto es solo la punta del ovillo ya que el Bienestar Animal, si bien es una ciencia nueva, avanza a pasos agigantados gracias a que la neurociencia nos permite demostrar que los animales sienten de mil maneras diferentes y que esas sensaciones no siempre son comparables con las sensaciones de los seres humanos.

 

Maria Eugenia Chimenti, Veterinaria egresada de la UBA
fulgidus@gmail.com


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