Cómo saber si tu mascota tiene pulgas

¿Si no veo las pulgas, puede ser que mi perro  o gato igual esté infestado?

La respuesta es Sí. Muchas veces notamos que nuestro animal se rasca antes de poder verlas, pero hay ciertos indicadores de que podrían estar merodeando.

 

¿Cuáles son los síntomas?

 

  1. Manto opaco, pelos despeinados y/o pegoteados. Al rascarse, los animales muchas veces utilizan la boca, lo que origina este aglomerado de pelos y saliva que puede visualizarse sobre todo en zonas cercanas a la cola.
  2. Arañazos, costras y sombras en la piel.
  3. Ronchas pequeñitas de entre 2 y 3 milímetros de diámetro en zonas con poco pelo como las axilas y la ingle
  4. Materia fecal de las pulgas. Este es el clásico signo por el cual los veterinarios fácilmente nos damos cuenta, ya que al abrir el pelo para visualizar la piel pueden observarse “comas” de 0,1 a 1 milímetro que al frotarlas con una gasa o algodón húmedo, se disuelven dejando una mancha rojiza, que no es más que la sangre digerida, metabolizada y excretada por la pulga.

 

En la nota anterior nos adentramos en el mundo de estos parásitos súper entrenados, aprendiendo cómo viven para poder combatirlos mejor. En esta oportunidad vamos a aprender por qué es necesario deshacernos de estos huéspedes no deseados. La sola presencia de estos bichitos es muy molesta para nuestra mascota ya que la priva de poder realizar todas su actividades con normalidad y por lo general, no la deja descansar en paz (ni a nosotros, ya que las rascadas, raramente son silenciosas).

Al picar, la pulga inyecta sustancias pruriginosas en la piel de su hospedador, que originan picazón. Al rascarse constantemente, se van irritando y lesionando la piel, debilitando lentamente la primera barrera de protección que todos los mamíferos poseemos frente a virus y bacterias. Si bien es molesto para todos, cada animal tiene una respuesta y una tolerancia diferente a las pulgas, lo que puede variar de una simple molestia a una reacción alérgica en respuesta a las sustancias pruriginosas de la saliva de la pulga.
Esta enfermedad es conocida como DAPP o Dermatitis Alérgica por Pulgas, con signos bastante impresionantes como  picazón constante, pérdida de peso, engrosamiento de la piel (hiperqueratosis, o piel de elefante) y caída del pelo con forma de triángulo con la base hacia las caderas y la punta hacia el lomo.

Es muy importante diagnosticar esta enfermedad cuanto antes y concentrarse en el tratamiento preventivo, ya que una sola picadura basta para que la reacción alérgica se desencadene y se expanda por todo el sistema sanguíneo del animal, lo que lleva mucho tiempo revertir. Otra consecuencia indeseable es que al lesionarse la barrera de la piel, las bacterias que normalmente habitan allí,  mantenidas a raya por la protección de los pelos y la descamación de la piel, ingresan por la piel lesionada produciendo infecciones secundarias y agravando la comezón. Por lo que muchas veces, tal como el huevo o la gallina, es difícil discernir si SE RASCA PORQUE LE PICA O LE PICA PORQUE SE RASCA.
María Eugenia Chimenti

Veterinaria egresada de la UBA

fulgidus@gmail.com


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