¿Pueden convivir los gatos y perros juntos?

Desde siempre se ha creído que los perros y los gatos son enemigos a muerte. Los conflictos de ambos animales surgen porque tienen una visión de la realidad muy distinta.

“El gato intenta irse, el perro cree que el gato le está invitando a jugar, y entonces comienza la persecución sin que ninguno la razón del otro”, comenta John Bradshaw, antrozoologista.

Ambos son animales sociales que pueden convivir en casa cómodamente. Pero si no están acostumbrados desde cachorros necesitan de un tiempo para adaptarse. La conducta de los animales es adaptable, aunque, sí requiere de un proceso mucho más lento. El verdadero truco están en respetar el periodo de adaptación, si no han convivido desde pequeños.

Si somos dueños de un perro y queremos ampliar nuestra familia con un felino, estamos en la libertad de hacerlo. Pero antes, se debe de tener en cuenta que no se puede forzar la amistad y, es posible acostumbrarse en convivir desde pequeños, como ya hemos mencionado.

¿Cómo se da la convivencia? 

Atendiendo y teniendo en cuenta las necesidades de cada especie y cada uno de los animales. El gato, necesita controlar el entorno en el que se encuentra. Para sentirse cómodo necesita conocer dónde se puede esconder o huir para alejarse del estrés. El perro, necesita tener rutinas marcadas para tener un equilibrio.

Por otra parte, debemos tener en cuenta que existen diferentes tipos de relaciones, desde animales que se toleran y a penas conviven, hasta una amistad con lazos profundos donde ambos animales duermen y juegan juntos. Sin embargo, “hay que entender que el bienestar del animal radica en respetar la relación que tengan entre ambos, que les permita vivir en paz, sin tensión, estrés o sentirse amenazados” así lo da a conocer un médico veterinario. Por lo tanto, no se recomienda forzar la relación cuando sienta que los animales están incómodos el uno al otro.

Ten en cuenta las siguientes indicaciones:

Visita al veterinario. Antes de introducir a los animales, hay que asegurarnos de que el estado de salud de ambos están en perfectas condiciones o si necesita vacunaciones, desparasitación o alguna prueba para descartar la existencia de enfermedades víricas que podrían transmitirse.

Habilita una zona segura. Tiene que ser un espacio especial para el nuevo miembro, dejando también espacio para el que ya estuviera con anterioridad. Este punto tiene que cumplir con lo siguiente:

  • Habilita todo lo que sea necesario para que el nuevo miembro se sienta en casa; comedero, bebedero, camas, lugares de escondite, juguetes, rascador y arenero, si estamos hablando de un gato.
  • Puede ser un lugar donde el animal donde el animal que está en casa no se acerque, una zona que no tenga un valor para él, evita zonas como dormitorios o el comedor.
  • Tiene que ser una zona muy segura para el nuevo animal, se debe de sentir protegido. Por lo que es recomendable evitar el acceso del otro.

Pese a todo lo que te hemos compartido, si ambos animales siguen teniendo problemas de convivencia, es importante consultar con un veterinario, antes de que esperar solucionar el problema por arte de magia, porque muchas veces puede empeorar.


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