Pulgas, el combate final

Es bien sabido que  las pulgas no son fáciles de combatir y  que no basta un solo intento para hacerlo. Cuando desparasitamos a nuestro  animal, muchas veces creemos que nos libramos de ellas y a las pocas semanas, la pesadilla se convierte nuevamente en realidad. Esto es así porque como vimos anteriormente, estos bichitos son resistentes al ambiente por estar envueltos por microscópicas capas de material orgánico, así resisten a la mayoría de los antiparasitarios.

La estrategia de desparasitación es algo que no debe tomarse a la ligera. Cada vez que se desparasite al animal, debe desinfestarse también el ambiente. Si este último ya está infestado y las picaduras de pulgas han alcanzado también a los habitantes humanos de la casa, la situación se complica un poco más, pero a no desesperar que no está muerto quien pelea.

Como ya les conté, para combatir a tu adversario, primero debes conocerlo, y este conocimiento es la clave del éxito. Una vez desparasitado el animal, podemos concentrarnos en el hogar. Hay antiparasitarios ambientales de muchas marcas y con muchos principios activos. Hay que tener sumo cuidado y consultarle a nuestro veterinario de confianza antes de elegirlo, ya que de hacerlo, corremos el riesgo de intoxicar a nuestras mascotas.

Lo primero que debemos hacer es aplicar el producto una primera vez, cuidando que llegue a todas las superficies, sillones, cortinas, y camas incluidas. Con esto, van a morir todas las pulgas. A la semana o 10 días, hay que volver a repetir el procedimiento porque, durante ese tiempo, los huevos y las pupas, emergerán en respuesta a las vibraciones de la casa y la tensión de dióxido de carbono de la respiración. Al emerger del estado de pupa,  las pulgas volverán a ser sensibles a los antiparasitarios y esto es exactamente lo que buscamos. Una semana después repetiremos el procedimiento por tercera vez, para eliminar alguna sobreviviente que haya quedado.

Las pulgas no solo incomodan con sus picaduras o su posible producción de alergia, sino que además pueden provocar anemia si hay mucha carga parasitaria y pueden transmitir otras enfermedades  de distinto tipo que pondrían en peligro la vida de nuestros animales. Solo por nombrar algunas:

El Dipillidiun Caninun es una tenia (gusano chato y alargado) cuyos huevos muchas veces son ingeridos por las pulgas, y éstas a su vez, lo son por los perros cuando se rascan con la boca. De esta manera termina desarrollándose dentro del intestino del animal, ocasionando todo tipo de trastornos digestivos.

La Micoplasmosis es una enfermedad bacteriana que puede ser transmitida por las pulgas del gato, causándole anemia, cansancio, fiebre y apatía.

La bartonelosis o Enfermedad del arañazo del gato es causada por una bacteria rickettsia, y se transmite a partir de la picadura de la pulga del gato. También provoca  aletargamiento y síndrome febril. Esta enfermedad también puede afectar al humano.

Por todo esto, nada es más efectivo (y a la larga, más barato) que la prevención.

 

María Eugenia Chimenti
Veterinaria egresada de la UBA
fulgidus@gmail.com

 


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