Pulgas, el gran desafío

Estos pequeños seres han venido para darnos grandes dolores de cabeza, además de mucha incomodidad y la posibilidad de transmitir varias enfermedades a nuestros peludos queridos.

 

Como se dice en las películas, la única forma de destruir a tu enemigo, es conociéndolo y la idea de esta nota es que les sirva para salir victoriosos en esta lucha encarnizada contra ellas. Si bien existen mas de 2000 especies de pulgas que infestan a diferentes especies, las Ctenocefalides Canis y Ctenocefalides felis son las más frecuentes en nuestros perros y gatos. El ciclo de vida de la pulga depende directamente de la temperatura y la humedad, por lo que podrá ser más largo o más corto conforme varíen estos factores. (Dato: las larvas son muy sensibles a la desecación y a la luz solar directa)

Alimentándose de la sangre de sus huéspedes, estos vampiros minúsculos, color marrón rojizo no superan los 0,35 centímetros. Sin embargo son muy poderosos, ya que si bien no tienen alas, sus patas traseras tienen unas proteínas especiales con capacidades elásticas (al igual que los grillos o las langostas) que les permiten saltar hasta 200 veces la medida de su propio cuerpo. Esto se traduce en saltos de 50 centímetros de largo y hasta 25 centímetros de altura, transformándolas en grandes escapistas. Además, tienen un cuerpo tan duro que resisten las rascadas de los animales al intentar librarse de ellas.

 

El promedio de vida de una pulga es de 50 días y puede vivir durante todo ese período en un animal. La hembra pone alrededor de 40 huevos diarios, aunque en sus últimos días, puede poner hasta 100. Por lo general, estos huevos puestos en el animal caen al ambiente donde se confunden con el polvo de la casa para luego transformarse en larvas. Este hecho explica por qué hay muchas más en verano, ya que al acortarse su ciclo, la rueda gira más rápidamente. La regla dice que por cada pulga que encontramos en nuestro animal, nueve de ellas se encuentran acechando en el ambiente.

¿Quién no ha ido a una casa de veraneo que parecía impecable para descubrir luego picaduras de diversa índole? ¡Misterio resuelto! En otra oportunidad hablaremos de cómo combatirlas, pero como dijimos al comienzo, para poder combatirlas, ¡primero hay que conocerlas!

 

María Eugenia Chimenti.

Veterinaria egresada de la Universidad de Buenos Aires


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